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domingo, 18 de marzo de 2012

Así es Cris.

Periodismo de investigación para entender cómo son las cosas.



A pesar de haber estado al mando de la avanzada por un par de años, la verdad de las cosas era que el que seguía al mando era el marido. La equidad de género y todo eso no se usaba. En la Rosada, “esa mamada no aplicaba”, reveló una fuente de los pasillos. Por eso, cuando Él murió, con todo y que iban tres años de mandato, Cristina apenas empezaba a asomar su empolvada nariz al lodazal.

Y lo hizo, aparentemente según los informes, como Dios le dio a entender. Veamos:

·         Se vistió de luto todos los días para que la gente no olvide por lo que pasó.

·         Le dijo a su hijo que se dejara de joder y se pusiera a trabajar en los negocios que dejó papá.

·         Bajó a todos los jerarcas de los primeros años K y puso a Boudou y a toda su gente en puestos de primer nivel y los niveles subsiguientes.

·         Como le iba de maravilla en las encuestas, dijo que iba por la re-re-elección que ni el mismísimo Carlos Menem pudo alcanzar.

Todo lo mencionado, por lo menos, muestra manejo del poder. Ahora, si es buen o mal manejo no está en consideración, pero los hechos muestran que Cristina por fin se hizo presidente cuando murió Él. Y sí, como toda mujer, al enviudar por fin puede hacer lo que no podía ni decir o pensar porque a su marido no le gustaba.

Para muestra un botón: agarró la alianza con la CGT de Moyano y la tiró a la basura. Para ella es mejor no tener que hablar con tanto negro, ¿cómo para qué? Además de que a su marido no le gustaba que su mujer fuese racista, la política peronista manda tener que relacionarse con los muchachos del bombo como si fueran hermanos. Pero a Cristina eso ya no le interesó. En su mandato la base son los estudiantes que van a Plaza Irlanda en lugar de ir a clases, es decir, La Cámpora.

Volviendo al punto, una fuente de cuarto nivel de un medio oficialista dijo que “cuando estaba vivo Él, Cristina no la veía ni en figurita”. Nos dijo que Él se encargaba de que su mujer no se molestara por esto de la política y pedía a sus colaboradores que no le llevaran problemas a Cristina. “Déjense de romper las pelotas y pónganse a laburar, que ella tiene que brillar, ser una reina, algo así como una Evita pero kirchnerista”, dicen que Él decía una y otra vez.

Cuando ella aparecía en la picada antes del asado de los domingos, donde además del asado se cocinaban los designios políticos del país, Él chistaba y le decía: “¿qué hacemos? Andá a hacer la ensalada, Cris, que acá cuidamos los chorizos”, y se reían todos. Por eso, al instante de haber pasado Él a mejor vida, todos los que se reían en esos asados sabían que sus días estaban contados. Y así fue.

Uno a uno, rodaron las cabezas de varios primeros mandos. En un estricto off the record un asesor presidencial que tiene miedo de perder su trabajo si se revela su nombre dijo, “acá lo que se hizo fue dejar en la calle a los corruptos de siempre y dejar que los nuevos corruptos crezcan un poco, por eso hubo que hacer una limpia”.

En base a lo anterior, se podría entender por qué el gobierno argentino se hizo el desentendido con el accidente de trenes donde murieron 51 seres humanos. También, se puede entender por qué el gobierno puede decir que todo lo que está bien lo hicieron ellos y lo que está mal lo hizo la oposición. Es decir, “a ella le chupa un ovario lo que digan los demás”, dijo otra fuente. “Cristina está probando, así que cuando digan que los trenes, ella va a hablar de YPF, y cuando vengan con la corrupción, ella va a venir con el trasbasamiento generacional; total es peronista”, concluyó. Pero ya esto es menor, lo importante es el cambio de conducción, de Él a Ella, y la frescura que se siente en el aire a pesar de lo caldeado del asunto.

lunes, 11 de julio de 2011

¡Qué paliza!

Ayer hubo elecciones en la ciudad capital de la Argentina, Buenos Aires. Por la cantidad de candidatos que había -más de diez-, se podía entender que se jugaban unas elecciones con los votos muy dispersos y, por ende, con cantidades bajas para cada uno. Pero no, la mitad de los votos fueron a parar a la bolsa del actual Jefe de Gobierno, Mauricio Macri, quien buscaba la reelección. El resto de los votos se dividió entre Daniel Filmus y Pino Solanas, los dos candidatos “progres” que competían con más oportunidades de ganar. De todas formas la elección no se definió y, aunque sólo le faltaron tres puntos porcentuales a Macri para ganar, todo se arreglará en la segunda vuelta o ballotage.

Lo curioso es que, como lo decían las encuestas más o menos serias, la paliza fue tremebunda: fue un atasque de manos en la cara del proyecto K de la ciudad capital. O sea, a los K los surtieron bien surtidos. Por eso, con casi una elección definida, Cristina K y su alfil tendrían que haber aprendido de líderes de la talla del Turco, que cuando en el 2003 vio que iba a perder como en la guerra en la segunda vuelta contra Néstor Kirchner, se bajó de la moto y, por lo menos, dijo que no había condiciones para competir. Es decir, si uno pierde por un par de puntos está bien hacer el ruido que se tenga que hacer e ir a la segunda vuelta a ver qué pasa. Pero si uno pierde por una cantidad de votos tal que no deje espacio para milagros, para no pasar un papelón, mejor dejar las cosas como están y aceptar la derrota. Mínimo, como hizo el gran Turco Mendez, se pude decir que las condiciones no son seguras y que uno no quiere competir en el ballotage porque seguramente se está fraguando un fraude más grande que una casa. Pero no, los K no entienden de razones o mentiras piadosas cuando de elecciones se trata.  

Pero en fin, vamos a lo que vinimos.

¿Por qué serán tan tercos los K y Filmus?, quise saber el día después de la elección porteña, es decir, hoy.

“Son unos boludos. Pero si quieren venir, que vengan”, se animó a decir por ahí un asesor de quinta categoría por no haber sexta que trabaja o colabora, nunca lo aclaró bien, con el cadete del consultor con acento boliviano de Macri. “Si nos quieren hacer gastar guita a lo loco y a la gente el tiempo, está bien. Pero después que no digan que no les avisamos: le vamos a dar pulenta otra vez”, concluyó excitado.

Y es que, claro, la gente del medio no entiende cómo es posible que minutos después de haber perdido por paliza, los K dicen que van a ir a la segunda vuelta. Una cosa es ir después de haber perdido por poco, mientras que otra muy diferente es ir en condiciones de malherido. A ver, una cosa hubiese sido si ayer las cosas hubiesen sido diferentes, pero no lo fueron y la situación post-electoral está como de locos, con un rival claramente débil que quiere mostrar músculo sin mirar qué tanto ejercicio ha estado haciendo. Y así, a los K con Filmus a la cabeza les fue como si un peso mosca quiere pelear de igual a igual con un peso completo.

“Mirá, cuando uno no acepta la derrota no está acatando las reglas de este juego, que se llama democracia. Ahora, si los K y el salame de Filmus quieren jugar mal y hacer trampa, que la hagan, total nosotros también sabemos hacer trampa”, dijo otro de los que se la pasa todo el día de café en café.

Sin entender muy bien sobre qué hablábamos, de repente la cosa quedó clara cuando Filmus dijo en televisión que ellos habían ganado. ¿Cómo que ganado, si perdieron por casi 20 puntos?, pensé.

“Bueno, es que vos no entedés”, me quiso aclarar un periodista de estos que reivindica el papel de la prensa parcial. “Ganó Filmus porque el tipo te lo está diciendo. Escuchame, en un país en el que cada uno hace lo que se le canta, ¿por qué Filmus no?”.

Parece que por eso los K y Filmus van a una segunda vuelta que no tendrían que haber jugado. Pero ellos van no porque Macri los haya retado a hacerlo, sino porque se les canta y tan-tán. ¿Se entiende?

domingo, 20 de febrero de 2011

Otra de valijas en la aduana

Nadie, pero nadie es nadie. Nadie en los Estados Unidos comenta nada sobre la escalada diplomática entre los gobiernos de Argentina y Estados Unidos. En Argentina por supuesto que sí, pero como la importancia de Argentina para las relaciones internacionales de Estados Unidos es baja, muy pocos dicen algo sobre el avión gringo que aterrizó en Ezeiza y fue detenido en la aduana. Un caso peculiar, ¿cómo chingados no?, que vuelve a querer refutar la hipótesis que afirma que los Estados Unidos ya no interviene en los países de la región como lo hacía durante la Guerra Fría.
Para no hacer el cuento largo, días atrás llegó a Argentina un cargamento de parte de las fuerzas armadas estadounidenses. El paquete traía sobrepeso de pólvora, es decir, un regalo para la hace poco creada policía de la Ciudad de Buenos Aires. Pero el regalo, que venía en avión, no pasó la prueba del olfato canino.

Desde el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se acusó con todo: Estados Unidos, otra vez, está alentando movimientos desestabilizadores para un póstumo golpe de Estado. Pues quién sabe, pero el cruce de oficios entre las cancillerías de Argentina y Estados Unidos creció en toneladas durante los últimos días. Y para agregarle dato al asunto, en la próxima visita del presidente Obama al Cono Sur, los países escogidos son Brasil y Chile. O sea, ¿será que es si hay algo cierto es que el gobierno argentino no tiene calle para la diplomacia?
Para responder esta y otras preguntas, me conecté al Skype para tener una video-llamada con uno de los especialistas más polémicos pero conocedores del tema.
“Es que el gobierno de los Kirchner nunca entendió de qué se trata la política internacional”, me dice el Gordo. “¿Por qué el gobierno de un país débil tendría que hacerse el guapo con el de un país poderoso? Yo te diría que es para romper las pelotas, pero ésa no puede ser la respuesta para un asunto tan delicado”.
“¿Por qué delicado?”, le pregunto un poco perdido.
“Porque aunque Estados Unidos va de salida como la potencia mundial –bueno, definitivamente no es lo que era en los 90 y China ya lo alcanzó–, y no necesita países débiles que quieran joder. Vos pensá: hace dos años El Salvador, Ecuador el año pasado y ahora esto de Argentina, ¿qué significa?”
“…”, sin palabras para decir, por supuesto con cara de poker.
“Significa que los pollitos se quieren salir del gallinero y que no es tan fácil. Por eso, esto no es más que otra movida de un país débil que quiere hacerse el malo con el fuerte”, me dice el Gordo, desde Punta del Este, por Skype.
En fin, gracias a gente como el Gordo me cago de risa de todo esto que hacen los Fernández Kirchner –R.I.P.–, porque de otra manera me confundiría mucho con tanta pendejada que hace este gobierno nacional y popular, que de relaciones internacional, efectivamente, no entiende ni jota.

sábado, 5 de febrero de 2011

Affair extra presidencial a la argentina 2011

“Se salió del güacal; se le ocurrió abrir la boca y la correrieron”.

Los corresponsales de noticias argentinas no paran de sorprenderse con la nueva: Kirchner tenía amante. Así es, uno de los temas que el sensacionalismo mediático más espacio otorga vuelve otro vez. En una suerte de editorialismo salvaje, según 6-7-Rocho, la golpista revista Noticias inventó una nota sobre un affair entre el difunto ex presidente, que en paz descanse, Néstor Kirchner y su secretaria. Pero eso no es todo, Cristina también le ponía lo cuernos a Néstor.

En off-the-record, desde la Casa Rosada dicen que una tal Miriam Quiroga era amante de Néstor “Lupín” Kirchner. “En el año 1999, entre una cosa y la otra, Néstor estaba cansado de estar solo. Se la pasaba laburando, era gobernador de Santa Cruz, y Cristina pasaba todo el tiempo en Buenos Aires haciendo shopping, porque era senadora de la provincia. El asunto es que Néstor no aguantó más y empezó a salir con Miriam”, dice esta fuente que pidió mejor no decir quién es.

Eran épocas menemistas y Néstor era como una banderola. Mientras en el sur los vientos eran oficialistas, en Buenos Aires los vientos eran disidentes. Ahí fue cuando Cristina fue electa diputada de su provincia adoptiva, porque antes de casarse con Néstor y rajar para el sur, ella siempre había vivido en su natal ciudad de La Plata. Así, Cristina hizo las valijas y se fue para Buenos Aires, dejando solo a Néstor. Además, como uno decía una cosa y la otra decía otra, mejor era que no fuesen vistos juntos públicamente, con todo y que eran marido y mujer.

Las cosas no fueron fáciles en el matrimonio y los dos empezaron a agarrar caminos separados. Era parte de la estrategia política, que uno sacara la mano para la derecha y el otro para la izquierda, pero la estrategia se confundió con la táctica y las cosas se salieron de control. Néstor y Cristina casi no se veían y cada uno pateaba para su lado, sentimentalmente hablando. También, como todo mundo en Santa Cruz sabía lo de Néstor, se rumoreaba que Cristina andaba haciendo de las suyas en la Capital.

“Yo no sé si fue en un furor de juventud tardía o qué, pero Cristina empezó a verse en la intimidad con Alasino, que era el hombre fuerte del menemismo en el Congreso. Al mismo tiempo, también se la veía enamorada del cuñado o ex cuñado de Menem, Jorge Yoma”, revelan.

En el 2003, no fue Cristina la que se mudó de nuevo con Néstor, sino que éste se fue para Buenos Aires, a Olivos para ser exactos. Y hablando de relaciones de poder, como este tipo de secretos no resisten la ley de la gravedad, al poco tiempo se cayó de maduro que Néstor estaba enloquecido con Miriam, que era la tipa que se creía la Evita del gobierno de Santa Cruz y era militante del peronismo auténtico, es decir, el kirchnerista. Néstor, que sabía que Cristina no le hacía caso y andaba en lo suyo con Yoma, llamó a Miriam para que él no se sintiera en desventaja con Cristina y se quedara cada domingo viendo Fútbol de Primera solo.

Así, Miriam se instaló en Olivos, en la Casa Rosada, en Santa Cruz o en donde Néstor estuviese. A Cristina, que se decía celosa, todo el asunto le importaba muy poco porque seguía saliendo con Jorge. Poco después, Cristina y Yoma empezaron a no verse más, “así que ella empezó a salir con pendejos facheros”, como revela esta fuente off-the-record-off-the-country. Resulta que Néstor, a sabiendas de todo el romance y más que nada caliente porque el ex cuñado de Menem le querían ver la cara de salame, designó como embajador de Argentina en México al ex senador y amante de Cristina, Jorge Yoma.

Al tiempo, con Cristina ya como presidente de todos los argentinos, Néstor empezó a hacerse demasiada mala sangre por su futuro político y se murió de un infarto. La parodia del líder progre que llegó para salvar a la patria del mal, para unos, ahora viene a querer ser eclipsada con este supuesto affair entre Néstor y Miriam. Pasados los 100 días de muerto Néstor, Cristina ya no tuvo que pedir permiso y despidió a Miriam. No la aguantaba, le tenía bronca, eran rivales y mucho más, por eso la echó. Pero ahora el chisme de los romances extra maritales de Néstor y Cristina ya está ahí. Algunos dirán una cosa, otros otra y otros nada que ver. Pero lo cierto es que, con todo respeto por los que están en mejor vida, Néstor le metía los cuernos a Cristina y Cristina a Néstor. Ahora, con esto que se destapó, ¿qué van a decir del matrimonio perfecto de Néstor y Cristina?



Las imágenes no mientes.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Parola presidencial K

Puede sonar raro, pero hablar de televisión ya no es solamente tema de conversación en la sala de espera del dentista, también es tema en los galpones de una maquila de textiles en Mercedez.

“Que se entienda bien compañeros, nacionalizar los medios no es estatizarlos”, dijo la presidente Cristina.

“¿Pero qué tiene que ver eso con el corte de listón a la nueva máquina que llegó?”, se preguntó por lo bajo uno de los reporteros acreditados por la comitiva presidencial.

La presidenta, otra vez en tono docente, que no es lo mismo que decente, dijo que la televisión tiene la culpa de que al país le vaya como le va. Nada tiene que ver el aislamiento en las relaciones internacionales, la falta de tratados de libre comercio, la diplomacia y la colaboración internacional para la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, no, la culpa de que en Argentina falte guita es de la televisión y de los periodistas acuartelados en las filiales porteñas de Fox News.

Y la presidente continúa diciendo: “Cuando el otro día, el viernes 15, festejábamos el 17 de octubre con todos los compañeros en River, la televisión se quejaba de que se habían cortado calles y que el tráfico era una caos. No informaban que éramos miles de personas rindiendo homenaje al mejor argentino de la historia: ¡el General Perón, compañeros y compañeras!”.

“¿Caos? ¿Quieres caos, la concha de su madre?”, en un estricto off the record dijo un allegado de la familia presidencial.

En el medio de todo esto, Cristina seguía dándole a la parola: “A mí no me van a venir a correr por izquierda o decir que estamos haciendo las cosas mal. Las cosas mal las hacen ellos, los que en los años 90 hicieron mierda al país. Nosotros estamos trabajando para la Argentina de todos, por eso el Fútbol para Todos es un hecho de este gobierno nacional y popular, compañeros y compañeras”.

“Y por eso van a hacer nacionalizar la televisión… ¿Y qué carajo tiene eso que ver con la fábrica y los despidos?”, le preguntó un empleado de la textilera a otro.

“No sé boludo, pero está bueno el chori que nos dieron”, respondió el otro.

jueves, 14 de octubre de 2010

El tachero intelectual

El evento, televisado por Crónica TV en vivo y en directo para todo el país abonado a Cable Visión, no tuvo desperdicios y causó estupor. Por motivos de espacio (en los blogs el tirano es el espacio no el tiempo), reproducimos aquí parte de la versión estenográfica (E) de la entrevista del taxista devenido en intelectual (I).

E: Entonces, ¿está en contra de que el gobierno vete el aumento, aprobado por el Congreso esta madrugada, para los jubilados?

I: ¿Pero usted me está tomando el pelo? ¡Más vale que estoy a favor!

E: Pero usted había hecho apología, no hace tanto tiempo atrás, por los derechos de los jubilados. Fue en la época de Menem y usted era de los que apoyaba los reclamos de Norma Plá. ¿Qué paso?

I: Estamos hablando del innombrable… un hijo de puta.

E: Tanto rencor… ya pasaron más de diez años de que Menem terminó su mandato.

I: El Turco fue un hijo de puta. Ahora, con lo de los jubilados, qué se yo; pero si les pagan más a los viejos chotos, no queda plata para los demás. Por eso, yo creo en la visión de estadista de la presidenta, y creo que hay que apoyarla a como dé lugar.

E: Pero usted está apoyando a un gobierno mentiroso; que le confiscó los fondos a las AFJP, o sea, la plata de los jubilados, y ahora no se las quiere repartir. ¿No es contradictorio de su parte como intelectual del sentido común?

I: Las AFJP fueron otro tema, que ahora no vengan con esa. Eso se trató de soberanía nacional, no de otra cosa. Por eso que se callen la boca los que dicen que este gobierno es un nido de ratas.

E: Nunca nadie dijo que son un nido de ratas…

I: ¿Usted qué sabe? Hay tantos periodistas del monopolio que, la verdad, dudo que usted sepa lo que se dice por ahí.

E: ¿Y usted sí?

I: Yo soy taxista, estoy en la calle 20 horas al día con la Radio 10 todo el tiempo; ¿cómo no voy a saber?

E: Pero entonces, ¿qué lectura hace usted del veto que la presidente anunció sobre la ley del aumento jubilatorio?

I: Que Cristina tiene razón. No se puede jugar con el futuro de la nación y desfinanciar a la nación. ¿Por qué cree usted que se expropió todo lo que se expropió? Si se le paga a los jubilados lo que están pidiendo, ¿quién va a pagar el Fútbol para Todos? ¿Quién le va a pagar 180 pesos a los nuevos argentinos, a los hijos de nuestros hermanos bolivianos y tucumanos? ¿Me querés decir, eh?  

E: La verdad que a mí me gusta el rugby...

I: Ah, sos fifí vos! Ya veo porque estás en contra de la presidenta; a vos te importa un carajo los jubilados, te importa que a Cristina le vaya mal.

E: No, nada que ver... Entonces, ¿a la gente pensante como usted, no le importa que el gobierno sea prepotente? Hoy, por ejemplo, la presidente le dijo "ocupa" al vice. 

I: Mirá pelotudo, la gente como vos no sabe nada. Dejame que te explique: Cobos es un ocupa porque, si fuese el vicepresidente, tendría que acompañar al gobierno y si no, se tendría que mandar a mudar, no sé si se entiende. Vos no podés ser el segundo en mando y votar no positivamente tantas veces; aflojá, ché. Acá lo que pasa es muy sensillo y la maestra Cristina tiene razón: Cobos está ocupando el puesto, así que si eso es verdad, Cobos es un ocupa. ¿O no?

E: ¿Maestra porque cuando la presidente habla parece que es maestra de primaria y está dando una clase de segundo grado?

I: No salame, maestra porque es maestra. ¿O no tiene una maestría la señora presidenta?

Cosa de locos

Levantar o no el plantón, ahí está la cuestión. Hoy, ayer y siempre, cuando de manifestaciones políticas se trata, el quid de la negociación es si los muchachos levantan o no el plantón. Antes le decían paro, paro general de actividades, pero ahora le dicen plantón. Qué le va hacer, cosas del idioma castellano y del arte del habla.

Resulta que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se alborotó porque la oposición, en la que se encuentra el vicepresidente, o sea, el segundo de la presidente Cristina, la corrió por izquierda. ¿Qué cosa más provocativa que querer correr por izquierda a un gobierno nacional y popular? Nada. Por eso las cosas alrededor del incremento del 82 por ciento móvil a las jubilaciones, aprobado por el Congreso ahora con mayoría opositora, levantaron los calores de todos. Sí, la oposición aprobó el aumento que, según el gobierno, va a ser el responsable de la quiebra de las arcas del Estado.

“En otras épocas” le dije a un amigo, “los responsables de cuidar la moneda solían ser los conservas y los zurdos los irresponsables”.

“Pero como todo cambia”, me respondió, “los responsables de antes son los irresponsables de ahora y los irresponsables de antes son la gente sensata de ahora”.

Cosa de locos.

Pasa que si en política las cosas fuesen llamadas por su nombre, lo que el colega tendría que haber dicho es que, como en los 8 años que llevan los Kirchner se robó como nunca antes en la historia (bueno, mejor digamos que se robó como siempre en la historia de los gobiernos), ahora la plata no alcanza para todos. Por eso, si se le aumenta a los jubilados no hay para pagarles a los maestros. Así está la cosa.

Pero bueno, volvamos al evento.

“Después, viejo, no digan que no les avisé”, levantando el tono dijo un jubilado que si su dentadura fuese una ventana, sería una ventana sin persianas. “Si se aprueba el aumento para nosotros, los pibes se quedan sin maestros”, agregó.

“Ma’ callate la boca, viejo loco”, le gritó uno de los que estaba revolviendo la olla popular, que en este caso era parrilla, que los jubilados en huelga de hambre estaban compartiendo con los ojos y la nariz.

Cabe aclarar que la huelga hambre, para el caso de los jubilados, sí o sí, se tiene que hacer con una comilona de aquéllas. Si en una manifestación no se hace algo estrambótico no es llamativa y, por lo tanto, no sirve para nada. Entonces, como los jubilados, literalmente, se mueren de hambre, o sea, no comen nada todos los días, para llamar la atención, los viejos tienen que comer.

Claro que esto es peligroso y por eso en esta ocasión había una escuadrilla de ambulancias del SAME a disposición en la esquina. “No vaya a ser que se atragante una vieja cuando se esté tragando un pedazo de bife”, me dijo uno de los enfermeros que estaba ahí.

Pero bueno, la nota la dio uno de los jubilados de la extinta línea de colectivos 162. Cuando este viejo raquítico escuchó lo que dijo el otro acerca de que el país se va a quedar sin plata para pagarles a los maestros, decidió hacer lo que cualquier manifestante digno de sí tendría que hacer: inmolarse. Agarró un chinchulín y una molleja que estaban listas sobre la parrilla y se las puso frente a su boca.

“Si no hacemos presión todos juntos, si vamos a volver a las divisiones de siempre, mejor yo me las tomo”, dijo este vehemente ex chofer de la línea que terminaba en Chacarita.

“¡No, pará ché!”, le gritó más de uno. “¿Qué hacés, no ves que si te inmolás ganan ellos? Este es un salamín con queso o un casca rabia; vos quedate tranquilo que yo te sirvo un pedazo de costillita”, le dijo uno de los jubilados más solidarios, que de seguro en sus años supo ser anarquista.

Así las cosas, cuando todos estaban por empezar a comer, la oposición aprobó el incremento de las jubilaciones. El grupito de jubilados contreras se pusieron felices: los otros no iban a comer porque ya se habían cumplido su demanda y, por eso, tenían que levantar el plantón.

Pero en eso, uno de los jubilados de la sub 90 dijo: “¡La presidenta dijo que va a vetar la ley!”

Felices, los viejos volvieron su mirada a las tablas de madera y al cordero que se estaba terminando de asar. Al fin y al cabo, ellos querían el aumento para comer, no para otra cosa. Por eso, como le dije a uno que me escuchaba,  "que bueno que la presidenta amenazó con el veto. Viva Cristina. Viva Norma Plá y viva el veto".

“Beto, te llaman”…