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sábado, 10 de noviembre de 2012

8N


Cristina es insoportable. La gente que fue a la manifestación del 8N, no sabía si la inflación o la inseguridad era la causa de la protesta, pero sí sabía una cosa: que la presidente Cristina Fernández es insoportable. ¿Quién, en su sano juicio, puede soportar los nervios de una mujer que habla con el tono de Cristina? ¿Quién aguanta una mujer con la pronunciación de la periodista Cintia García? Argentina está enferma, porque la discusión política derivó en el cliché y la prepotencia de un gobierno que parece despótico.

Desde lejos, el 8N se ve como una manifestación donde una parte de la sociedad argentina está cansada de Cristina, 678 y toda la bola de prepotentes que están en el gobierno y los medios oficiales. La gente se manifestó en contra del gobierno, no tanto de los temas de la agenda pública; la gente está harta del gobierno y de la política barata en todos lados.

Por otro lado, el 8N demuestra algo, por demás, insoportable: cuando la derecha sale a la calle, son cinco gatos locos metidos en una bolsa que quieren voltear al gobierno nacional y popular. Cuando la izquierda toma la calle tiene razón y es el pueblo, por lo que obvio tiene el derecho de cortar el tránsito. Cuando los columnistas de Clarín, La Nación y Perfil hablan, mienten o están comprados, y están queriendo lavarle la cabeza a la gente. Cuando hablan periodistas de 678, Página 12 y otros, tienen la verdad en la mano e iluminan a los idiotas que no entienden nada de política o actualidad.

Con tanto desorden o carencias de ideas sobre el 8N, llamé al Gordo.

“Dejame que te explique”, me dice el Gordo ni bien empezamos a hablar. “Este es un gobierno nacional  popular, ¿por qué tiene que compartir la calle con los putos de la derecha golpista?”.

“Pero un derecho declarado en la Constitución es la libre circulación”, le digo serio.

“Pero si sos boludo, ¿no ves que a la Constitución de la dictadura la vamos a reformar?”, comenta El Gordo.

Yo no sé por qué, pero así como una periodista que no conozco o la presidente usan un tono de maestras ciruela, el Gordo también lo usa. ¿Será una moda?      

domingo, 30 de septiembre de 2012

Cristina y la cátedra del argentino medio y barato: retrato de un peronista + K.


Las conferencias de Cristina en dos universidades de Estados Unidos llamaron la atención. El periodismo de investigación no se lo perdió, el independiente y el militante tampoco. ¿Cómo se lo iba a perder el de humor?

“Dale boludo, preguntale vos que a mi no me sale hablar en público”, le dice un argentino que estudia medicina en Harvard becado por el Rotary Club a otro que quién sabe como llegó a la conferencia.

“No, si hablo yo me voy a deschavar”, le contesta el otro. Resulta que era un infiltrado de una corporación mediática del demonio.

“¿Por qué, cuál es el problema?”, le dice este estudiante de medicina oriundo de Corrientes, primo del Chaqueño Palavechino.

“Sí sos boludo, eh”, dice el infiltrado moviendo la cabeza en gesto negativo. “Vos decile que desde acá lo que parece es que Argentina se está yendo al carajo”.

“Bueno, le puedo decir que se está cayendo del mapa”. Eso le constaba al correntino que recién conoció un iPhone al llegar a los EEUU.

“Como quieras. Lo que los argentinos quieren escuchar y entender, bueno, en realidad no quieren entender nada, lo que el público quiere es verle la cara de falluta, cuando diga que hizo su fortuna de manera honesta. La gente quiere verle la cara y cagarse de risa, porque ¿cómo puede ser que una mina de clase media, que se ha dedicado toda su vida a la conducción política, ahora resulta que es de las personas más ricas del país, con propiedades por todos lados e hijos que no saben qué es trabajar?”, despacha el colado antes de la conferencia de Cristina.

Ya en la conferencia, cuando esta mujer con varias operaciones en la cara salió a contestar preguntas, claro que el correntino no pudo hablar o no se animó, y el otro no se quiso dar a conocer. Pero otras personas sí preguntaron, dando cuenta de que Cristina es una altanera intolerante. Además, como vieron los que fueron a la conferencia y me pasaron el parte, Cristina demostró que tiene una cultura bastante mediocre y que de inteligencia emocional conoce poco. “Bueno, de inteligencia mejor no hablar”, dijo uno de los colegas.

Los burócratas que acompañaron a Cris al viaje tampoco son una perita en dulce. Por ejemplo, el canciller tendrá mucho apellido alemán, pero es un pedazo de salame. ¿Qué hace asintiendo con la cabeza los insultos al país huésped que hace la presidente? ¿Está loco? Timermann representa la diplomacia argentina. Bueno, hay gente que dice que la representa muy bien, así como Cristina representa muy bien a los negros de la Matanza que, según su parecer, no están a la altura de los de Harvard. En fin, esta mujer está re-loca y el que no crea que Argentina esté pálida, que se fije en la cantidad de maquillaje que se pone Cristina para parecer un poco más guapa y pararse como una argentina más ante las cámaras del mundo. 

domingo, 10 de abril de 2011

"Revolución", la película del cruce de los Andes de San Martín.

Hace más de diez años atrás le había dicho a un buen amigo ahora kirchnerista –que entonces no podría haberlo sido, sencillamente porque no había un proyecto político denominado K–, que por qué no había una película argentina que emulara a la de Hollywood que había salido en ese momento, The Patriot. Bueno, por fin salió y es lo que uno esperaba que fuese cuando dijo lo que dijo en aquel momento, antes de partir al exilio posmoderno: la película es un éxito de taquilla para los productores y el sentimiento patriótico ahora con k.
Ya me habían hablado sobre esta película, con De la Serna como protagonista, cuando estuve por Buenos Aires el agosto pasado. Pero no había entendido lo que me dijeron, porque pensé que la película ya había salido y que yo no me había enterado por internet. Bueno, la cosa no fue así.
“El Negro había dicho hace un montón que sería bueno que saliese una película como De Peitriot, ¿te acordás Negro?, y bueno, ya está y va a estar re buena”.
Cuando Nico dijo eso, en la terracita de su departamento en el barrio de Floresta, la verdad me puse contento y pensé, “que notición”. Con todo y que, producida y financiada por el Estado, los tintes de grupo K, de una narrativa característica de un sector político ahora en el poder, es innegable e ineludible, la película sobre ese momento de la historia argentina es buena noticia.
“El Negro tenía razón, y yo siempre me lo dije; ¿por qué no hay una película de la historia argentina, de San Martín o Belgrano, así hecha a lo grande, como de Hollywood?”, dijo Nico esa vez, en la que estábamos festejando su cumpleaños y ya llevábamos unas cuantas horas de un domingo muy divertido con asadito, vino y todo lo que puede haber en esas ocasiones especiales.
Había amigos de la escuela secundaria, ya con novias, esposas e hijos por venir, y estaban sus amigos de aquellos tiempos, que de alguna manera también son amigos míos y nos conocemos desde aquellos años. También, estaban sus amigos de la universidad y del trabajo, todos desconocidos para mí, que llevo prácticamente lo que va del siglo fuera del país.
Pero bueno, volviendo a la película, nada más adecuado que un dicho mexicano: “por fin hizo justicia la Revolución”. De la Serna encarna a José de San Martín, el máximo prócer de la historia argentina, lo cual también viene siendo un cambio radical con el pasado, como cualquier revolución. De la Serna había actuado en la película del Che Guevara, Diarios de motocicleta, pero había interpretado el papel del amigo del Che, no el del mismísimo Che. Ese papel le tocó al mexicano Gael García, lo cual siempre pareció una reverenda estupidez; ¿cómo que darle el papel de un argentino a un mexicano? Además, en esa película De la Serna se come la pantalla y muestra que, con todo y que Gael es buena onda y sacó excelente acento porteño, el mexicano no pudo hacer de un cordobés de clase media de los años cincuentas.
En fin, eso quedó, queda y quedará para los críticos de cine, ¿verdad?, pero uno puede decir que De la Serna suena bien diciendo “¡seamos libres que lo demás no importa nada!”. Y que, además, se hizo justicia cinematográfica para el actor.
Por otro lado, que bueno poder ver una interpretación de lo que fue ese momento histórico en la vida de todos los que estuvieron allí, como San Martín y el cabo Cabral, que resulta que era mulato y que ahora lo podemos ver con el color natural de su piel. Poder ver cómo marchaban todos esos hombres, mulas, caballos, carretas, cañones, etcétera por un cordón de las montañas más grandes de América, es casi como una revelación. Todos lo habían escuchado o leído, pero no lo había visto. El cruce los Andes fue el mayor experimento militar del siglo XIX en América entera.
Una película como esta cala fuerte en el sentir de una población. De eso hablábamos con Nico un buen tiempo atrás. Un tiempo atrás, pero mucho más para acá, hablábamos de lo mismo. Hoy, ¿de qué carajo hablamos?



viernes, 17 de diciembre de 2010

Lo mejor del 2010

En un año con muchísimas noticias que han destacado en los medios de comunicación y la opinión pública, tanto a nivel local, nacional e internacional, el 2010 va terminando. No pasa nada, empieza el 2011 y seguimos, pero, ¡qué año!
El bicentenario de la independencia y centenario de la revolución mexicana, las elecciones locales y que en Puebla y Oaxaca perdió el PRI, la Virgen de Guadalupe que también está en la Catedral de San Patricio,, las detenciones de jefes narcos, WikiLeaks, el mundial de fútbol –pero, ahora sí que, de eso más vale olvidarse–, el auto-intento de golpe de Estado fallido en Ecuador, Obama que finaliza la guerra en Iraq pero pierde las elecciones, los mineros de Chile, se nos fue Monsi y Kirchner, etcétera, etc. De todo pasó este año, y valdría la pena recopilar notas con los momentos culminantes del 2010.
Me preguntaban cuál es, para mí, el momento más espectacular del año, en términos periodísticos. Por eso el motivo de esta columna, aclaro.
“Uno de ellos, a mi juicio, fue el libro de George W. Bush”.
“¿Qué?”
“Sí, el libro de memorias que sacó George Bush; ¡qué momento!”, dije.
Bueno, hablando en serio, no que desprecie el libro de Bush, pero hubo cosas mejores o más noticiosas que esa, sin duda.
“Una muy buena noticia de este año fue Wikileaks, pero está muy trillada”, pensé en voz alta. Así que pensé en voz baja, rasqué un poco y encontré una de esas noticias que luego tendemos a olvidar: que WikiLeaks no fue noticia.
“Pero no dices que esa está muy trillada y que, además, no es noticia”.
“Es verdad”, le digo al que me preguntó cuál era la noticia más importante del año.
La verdad que no tengo la más pálida idea, de cuál es la noticia del año para mí. Quizá que Paul McCartney vino a México y lo fui a ver y que fue una cosa de locos, pero bueno, eso es un poco subjetivo, lo sé y se lo digo a todos. Así que no sé qué fue lo mejor del 2010, que aparte todavía no se acabó.

viernes, 19 de noviembre de 2010

La historia detrás de la historia de Pancho y el pisto

El otro día hablaba con el maestro Güicho sobre esas cosas que lo relacionan a uno con la historia de la revolución. Le contaba cuando Pepe, en los tiempos de La Catarina paulista, me censuró el artículo donde yo decía que Pancho Villa no animaba a su tropa a punta de chicotazos, sino que a pico de mezcalazos. Y así fue la historia, el maestro me dijo que no, que la nota no salía, porque si iba a escribir sobre la Revolución, con 'erre mayúscula', mejor que lo hiciese documentando lo que decía.

"Oye, no chico, pues eso no te lo publico", me dijo, casi ofendido, Pepe. "Aparte Pancho Villa era abstemio", y me vetó la columna de investigación apócrifa.

Pepe, cubano cincuentón, exiliado en los Estados Unidos, después en México y después vuelta para Estados Unidos, es un buen tipo, platicador y muy leído. Es maestro en literatura y escritor. Ha sacado notas en El País de España y muchos otros medios locales, nacionales e internacionales. Entre novelas, narraciones, poemas y crítica, su mero mole es pegarle a Fidel y lo hace bien.

Pero yo siempre pensé que más que maestro, Pepe era infiltrado de la CIA o agente de inteligencia en la interminable lucha contra el comunismo. No lo culpo ni culpo las tareas de la CIA; “yo tampoco quiero revoluciones, prefiero las evoluciones”, una vez le dije a uno de los que Pepe también editaba. La verdad es que Pepe, cuando Pablo Rico fugó porque el barco en Cholula se hundía, entró a suplir al hijo de los dueños de los Medias Blancas.

Así las cosas, Pepe espiaba o eso parecía hacer para muchos. Por eso, algún chiapaneco alguna vez me dijo, "lo pusieron en el periódico, y aguas que hay un micrófono en esta oficina, para hacer lo mismo que los párrocos hacían en los viejos cines de pueblo". Pero en fin, el tipo es un grande y esta columna no va por ese lado.

“¿Cómo que te censuró el artículo?”, me preguntó Güicho.

“Sí, me dijo que Pancho Villa no bebía y que, al escribir eso, le estaba faltando el respeto a la historia, al estatus del periódico y a todo el pueblo mexicano”.

“¿Y qué hiciste?”.

“Rehice la columna y escribí un diálogo apócrifo de la moneda de Kennedy hablando sobre los 13 días”, le dije al estimado maestro Güicho.

El artículo original nunca se publicó y, la verdad, me quedé bien picado de que no se publicara por aquello de que Pancho Villa era abstemio. No podía ser. Una vez lo vimos bien briago, Peso y yo, también briagos, en una de las fotos que le tomaron sentado en el sillón presidencial, junto a Zapata. Así que estaba seguro de que Pancho, como nosotros, también le pegaba al hígado.

“Entonces”, como le conté a Güicho, “en la embajada de Argentina, poco tiempo después de lo del artículo, hicieron una conferencia sobre el Che Guevara en la que hablaba Paco Taibo II. Fui porque estaba organizando un ciclo de cine argentino y en la embajada me iban a ayudar, y además porque el tema era interesante”.

También había un fotógrafo que, en 1966, fue a la Habana a sacarle unas fotos al Che. Pero Paco Taibo estuvo fenomenal, y al terminar la conferencia, en el brindis y con copa en mano, lo encaré para hacerle la pregunta que tenía que hacerle: ¿Pancho Villa era briago o abstemio?

“Villa era abstemio”, para mi pesar, me dijo el famoso historiador. “Pero cuando lo corrieron del comando de la División del Norte, en la época de Carranza, Pancho se deprimió bastante y empezó a entrarle duro a la bebida”, Taibo completó.

“Imagínate que me quedé bastante satisfecho con esa respuesta”, le dije a Güicho, “porque al final, ¿quién tenía razón, Pepe o tu servidor?”.

Nos reímos, pero la historia de Pancho, la fuente de Paco y el testimonio ahí están. Es decir, llegó un momento en la vida de Pancho Villa en la que, además de entrarle a la mota, empezó a entrarle al pisto, “más que nada mezcal y agua ardiente”, como me dijo Paco en aquel brindis tan esclarecedor. Y la historia de Pancho por Paco no miente, por más pacheca que parezca. 


"Está bien pedo ese güey", me dijo el Peso cuando vio la foto.

Dr. Winston O'Booggie
Editor interino P&R

sábado, 30 de octubre de 2010

Funeral K

“Los jóvenes, generalmente, no siguen de cerca el acontecer político, por eso el funeral de Néstor Kirchner fue histórico”, dijo uno en una radio oficialista. Y le preguntó a la audiencia, “¿qué hiciste, dónde estabas el miércoles pasado?”.

A mí me parece que, con esto del fallecimiento de Kirchner, se está haciendo un juego con la historia, demagogia barata. Yo recuerdo que cuando tenía 6 años fui, o me llevaron, pero ahí estaba, a la plaza de Mayo para apoyar al gobierno de Alfonsín; o sea, ¿eso no era seguir de cerca el acontecer político?

“¿Por qué los peronistas siempre se quieren adueñar del protagonismo en la historia popular argentina?”, le pregunto un amigo que trabaja en la prensa.

“La verdad que no tengo la más pálida idea”, me responde A. G. de Perfil que escribió la buenísima nota de Bauer, el barítono que improvisó el Ave María en el funeral K.

Es gracioso, pero mientras unos hablan de profundo dolor, pérdida irreparable, del asco que sienten por aquellos que se pusieron a festejar, otros prefirieron hablar del fanatismo oficial, de lo que se viene y, ya que estamos, dan los pésames correspondientes. Es decir, unos quieren tiempo para hacer el mito con el muerto y otros quieren pasar la página ya.

“Curioso”, le digo a Juani, “leí tu nota y me gustó mucho, pero no entiendo por qué el funeral de Kirchner es histórico”.

“Y, fue mucha gente, Winston”, me dice. “Y no eran los acarreados de siempre, también habían muchos jóvenes y gente normal y corriente”.

“Pero yo todavía soy joven y normal y corriente, y no fui”, le digo.

“Sí, pero habían muchos y el mensaje que se leía más era el de vamos Cristina; el país ahí estaba”, con todo y que Perfil no es un diario oficialista, me dice A. G.

"Qué se yo", le digo a Juani antes de terminar la conversación.

Pero sí se, aunque suene un poco raro. El tipo, Néstor, sabía que el año que viene no ganaba la elección pero ni a palos, así que, como buen animal político que era, se inmoló. Así de sencillo, Kirchner agarró y pensó, capaz que en una de esas la gente me hace mártir y así ganamos la elección. Esta es una teoría que no le compartí a Juani, a ver si tengo suerte y se la vendo a Perfil.  

martes, 26 de octubre de 2010

Amigos son los amigos

De algo que en política nadie se salva es de salir en una foto comprometedora. Si un político nunca dijo, “yo ahí no estuve” o “yo con esos nunca me junté”, es porque no es político de verdad. Un político tiene que saber mentir y hacerlo bien, o sea, mentir abierta y descaradamente con tal de quedar bien parado. Pero un político se las ve oscuras si, por ejemplo, dice, “yo no conozco a ese señor” pero no sabe que en la pantalla del televisor están pasando una foto de los susodichos abrazados. Esto le pasó a muchos, pero en estos días está resonando una muy buena de los Kirchner.
Cuando Néstor Kirchner y su mujer Cristina llegaron al poder en la Argentina, allá por el 2003, no los conocía ni el loro. Llegaron por el apoyo de Duhalde y otros gobernadores peronistas que no querían que Menem vea realidad su sueño de volver a ser presidente. Casi. Menem ganó la primera vuelta, pero se tuvo que bajar del caballo porque todos los peronistas y radicales se iban a juntar para partirle la cara a votos en el ballotage. Así, Kirchner llegó al poder sin que nadie supiese de él.
Como nadie lo conocía, la gente tampoco conocía a quiénes conocía Kirchner, menos quiénes eran sus amigos. Por eso, astuto, Néstor Kirchner empezó a armar su historia a piaccere, sin que nadie pueda decir mucho o contrariarlo.
“Desde el arranque del régimen K, el discurso anti se propagó como las cuentas bancarias en el exterior de los sindicalistas”, dice uno que conoció al fallecido pulpo adivino del mundial. “Los Kirchner y su trup eran, y son (según), anti menemistas y vende patria. Por eso, el matrimonio presidencial de los K gastó tanto dinero y tiempo repitiendo que ellos no eran como los ladrones y entreguistas de los 90. Por eso, dicen, ellos no conocen a esa gente que se decía menemista, es más, desde la recóndida provincia de Santa Cruz los Kirchner siempre los combatieron”.
“Pero el Turco dijo por ahí que sí los conoció, y muy bien”, le digo.
“No, ellos lo niegan, y dicen que el Turco es el innombrable, así que no hablan de él. Lo mismo dicen con la dictadura militar. Mirá esta foto, ¿te suena?”.
Esto me puso a pensar, sí a pensar. Si los Kirchner y su gente, como Moyano, no conocen y no se llevan con barras bravas, punteros, traficantes de influencias y aquellos mismos que son todo lo contrario a lo que dicen representar, ¿cómo sobran fotos al respecto?
“Pará, no te enrosqués la víbora”, me dice el amigo del pulpo Paul.
“Y sí, total…”, digo.
La historia la escriben los ganadores, entonces, la actualidad la escriben los bizcos. ¿Cómo que un pulpo sabía que España iba a ser campeón del mundo?    

viernes, 22 de octubre de 2010

¿Premoniciones?

“Increíble… Ricardito Alfonsín se quedó sin batería y tuvo que empujar la camioneta”, escribió un colgado reportero y fotógrafo en Twitter, la red social de hoy. Ni bien esto se subió a la red de redes, de seguro al instante, los comentarios de analistas, ¡jajajajaja!, analistas, periodistas, etcétera, empezaron a fluir.
“Un tipo así no puede aspirar a nada”, categóricos dijeron en el Argentino.
“Increíble sería ver a Ricardito en el sillón de Rivadavia; mirá, no llega ni a la esquina”, dijo un pensador trasnochado.
"Ricardito se quedó sin gasoil, ¿será que Morales, que viaja en avión, se va a quedar con la candidatura?", reflexionó el Topo Tenembaum.

 "De estar en la tapa de la Gente con tu padre, a estar empujando el coche... Ricardito, yo te presto si no tenés para la nafta, pero portate bien nene", comentó en la mesa la Chiqui Legrand.
 “La patota ferroviaria es culpable y Kirchner también”, dicen en Clarín.
“Yo no soy nadie para inculpar ni exculpar a nadie, esperamos que actúe la justicia”, dijo Kirchner.
“El ex presidente tiene razón”, dice un tal Barone en un programa de televisión.
“¿Y eso qué carajos tiene que ver con la boludés que le pasó a Ricardito en Chaco”?, pregunta uno gordo y barbudo.
“Chaco es de Lilíta, y Lilíta es mufa”, comenta otro que militaba en las filas intelectuales del casi extinto ARI.
De todo; pero lo más importante es el hecho, Ricardito está haciendo rosca, política a la argentina, en lugares tan recónditos como un comité de la UCR en algún barrio del Chaco. El tipo fue, habló con unos cuantos viejos y cuando se iba, se quedó sin camioneta, digo, sin batería. Claro, Ricardito no va con comitiva, guardas de seguridad o helicóptero de repuesto. Sí viaja con un chofer, que es el boludo que, en realidad, le sacó esta foto al hijo del padre de la democracia, don Raúl Alfonsín.
Resulta que Ricardito agarró y le dijo a este flaco. “¡Dale, boludo, dejá de rascarte las pelotas y sacame una foto, dale que el coche va a arrancar!”. Astuto, Ricardito aprovechó el no tener un peso para la campaña y, al mal tiempo buena cara, sacar de la manga una nota digna de Twitter.
“Para que Timermann la mire por TV”, en off the record comentan en el comité, en donde no tienen idea de qué mierda se trata eso del internet. 
 Por otro lado, dicen los opinólogos, "¿será premonición de lo que se viene en la campaña del hijo de Alfonsín?". Quién sabe. 

jueves, 21 de octubre de 2010

Utopía sindical

Un amigo que de esto entiendo mucho me dijo que la libertad sindical ya no es un reclamo histórico. Resulta que, de golpe y porrazo, es una utopía.
“¿Cómo una utopía?”.
“Que es un sueño, boludo, un proyecto irrealizable”.
“Pero si los muchachos están marchando a la plaza de Mayo para eso, y para pedir justicia por el asesinado ayer”.
“Son diez gatos locos, y encima ayer les bajaron a uno. Mover gente es hacer lo que hizo Moyano los otros días en River”, me dice mi amigo que de esto entiende.
“Ché, pará un poquito la moto, el flaco este a que mataron no tiene nada que ver”, le digo con tono de, justamente, pará la moto o bajá un cambio, ¿se entiende?
Lo reiteraban los cortos informativos de las radios, la calle era un caos una vez más en la ciudad de Buenos Aires. La masa de afiliados a la CTA le reclamaban a la CGT y al gobierno de los Kirchner que den la cara por el muerto del día anterior. En eso, el ministro Aníbal Fernández escribe por Twitter: “no sean pelotudos y váyanse un poquito a la concha de su madre, la reputa madre que los re mil parió!”.
¿Y dónde está Julio López? ¿Y los muertos de Trelew? ¿Por qué tiraron ayer? ¿Dónde quedó la revolución productiva que Kirchner también nos vendió?
Mientras tanto, en la Casa Rosada, la presidenta Kirchner, otra vez con los obreros de la UOM, habló como maestra de primaria:
“Ayer vivimos un momento triste y amargo. Yo sentí amargura, y rabia también. Y lo tengo que decir porque si no, no sería sincera. Vi tantas cosas entre ayer y hoy de lo que pasó, y le dije al ministro de educación, que momento más amargo, vi jóvenes queriendo romper la puerta del ministerio de educación, la centenaria puerta del palacio Pizzurno, por supuesto; por eso quiero decirles que esto es producto de la violencia de no poder sentarse a discutir las cosas como corresponde ... Y ahora vienen a decir que por qué reprimimos o por qué pasó lo que pasó ayer, y yo les pido que piensen un poquito, porque después si reprimimos dicen que por qué reprimimos, que somos intolerantes y eso no puede ser así, por eso que se pongan de acuerdo y no le pongan el palo en la rueda a este proyecto nacional y popular, compañeros y compañeras”.
La presidente mira otro canal. No vio lo que pasó o dice cualquier cosa. Según las entrelíneas de lo dijo, para ella fueron los trotskistas los que rompieron la puerta del ministerio de educación y que por eso, y por culpa de ellos, se armó la batahola. Es decir, el que la empieza la paga. De paso, la presidente seduce a los buenos cristianos que no quieren comunismo por nada del mundo. Y ya que estamos, Cristina le guiña el ojo a Moyano diciendo, “no te preocupés negro, la culpa es de ellos, el muerto también”. Y sí, la libertad sindical es un sueño porque de eso ni se habla.